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Ver la lluvia caer estremece mi alma,
es contemplar la gracia en abundancia,
desgranarse las piedras de las quimeras,
en lagrimas celestiales de sus hileras.
Es esperar en gozo que abra una puerta,
en las horas fugaces de las tristes esperas,
guiadas por las claras sendas de las estrellas,
que tras las nubes grises su luz nos dejan.
Fluye la libertad en su firme paso,
con su gracia risueña que habla de abrazo,
resuena como versos en verdes praderas,
siendo la inspiración divina de un poema.
Anacollazo
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