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Entornó la mirada, respiró hondo… liberada de la rémora que perturbaba su calma, emprendió nuevo camino. Antes de partir, cerró puertas y ventanas, para dejar la estancia a oscuras, ni ella, ni el sol ávido de entrar entre rendijas, volverían a la siniestra casa en nuevas primaveras, y lejos de sentirse mal, confirmaba su decisión como la mejor y mas acertada de sus últimos meses.
Sin equipaje, en compañía de su verdad camino a la libertad, tenía por delante vida y fuerza y el apoyo incondicional, que siempre a su lado estaba, rescatándola a su mundo feliz, del que nunca debiera de haber salido
De Anna Jorba Ricart
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