Las noticias que nos llegan desde Italia son estremecedoras. Quizás nunca se sepa cuantas personas han muerto en aquella travesia, pero si nos dejan ante nuestros ojos incrédulos, sus esperanzas ahogadas en el fondo del mar.
No es la primera vez, ni por desgracia será la última, en la que unos seres humanos, terminen su existencia en las peligrosas travesías del mar. Vergüenza, la misma expresión que en otra tragedia similar, proclamo el Papa, VERGÜENZA y conmoción dolorosa, ante tanta vida perdida ante tantas esperanzas de hijos del mismo planeta Tierra en el que todos habitamos se pierdan, ante la inoperancia de los gobiernos y mandatarios mundiales.
En memoria de todas las victimas de cualquier tipo de exclusión contra seres humanos, elevo mi voz en un ¡BASTA YA!