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El enojo de Boudou con Cristina se extendería a que ésta lo habría hecho quedar “como un b…” públicamente, cuando días atrás le prohibió que le acomodara sus papeles delante la Asamblea Legislativa.
En Olivos, la idea de un Boudou fuera de control habría empezado a asustar y, para distender la situación, la presidente le habría ordenado a Gabriel Mariotto que defienda al vice en nombre de la militancia y también a Ricardo Etchegaray que responda a las “mentiras” de Clarín. Así fue que el administrador de la AFIP salió ayer a decir que ni él ni Boudou pidieron el levantamiento de la quiebra y que sólo podía hacerlo el juez comercial Luis Cosentino, el que habría recibido un pedido expreso en ese sentido. En conclusión, presionado por su novia, el vice consiguió al menos que lo defiendan.
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