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Todo lo dicho es coherentemente hermoso y cierto.
Hacer oir a los sordos y hablar a los mudos, es más peliagudo.
A veces, llenos de buena voluntad, pero con poca perspicacia, nos empeñamos en hacer oir a lo mudos y hablar a los dordos.
Para hacer las cosas como los “poetas vivos” hay que empezar por dedicar tiempo a los otros, bajar a la tierra para poder descubrir cuales son las dolencias de su cuerpos o de su corazón. Solo entonces podremos intentar echarles una mano para ayudarle a superar las situaciones y la herencia de nuestros “poetas muertos.
Gracias amigo Rimo, Whitman se olvida que cuando uno/a se levanta por la mañana hay personas que nos necesitan y que nos hacen olvidarnos de nosotro mismos. Un abrazo
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