Sí, es una historia verdaderamente hermosa. Al final triunfa la cordura y el sentido común.
En lo personal siempre mantengo que puedo ser amigo de uno de derechas, de uno de izquierdas, de un católico, de un musulmán , de Betis , del Barsa o del Madrid.
Pero difícilmente (nunca enemigo) de un fanático.