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Es muy higiénico perdonar, generalmente lo hacemos de palabra y de intenciones, pues no olvidamos. Aprender a perdonar y a no tener rencores, no es fácil debemos poner todo nuestro empeño, es un lastre para el desarrollo de nuestra vida. Si no lo hacemos por el prójimo deberíamos intentarlo por nosotros mismos.
A fin de cuentas, si ya es difícil perdonarnos así mismos, cómo vamos hacerlo a los otros.
He ahí, unas de las claves de la Felicidad, SABER PERDONAR DE VERDAD, Y LA TOLERANcIA.
El conflicto es inevitable, simplemente por ser como somos, distintos e iguales. El día que la humanidad entienda o sepa gestionarlos, alcanzaremos unas de las claves para ese pacifismo real, tan anhelado.
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