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Argentina experimenta un retroceso político que me asombra y me asusta. Veo uniones electorales que a simple vista uno puede notar que solo durarán hasta que las urnas se abran.
No hay ni historias, ni ideas, ni formas que unan a muchas alianzas políticas que se están gestando en esta etapa pre eleccionaria.
Ver a Alfonsín con De Narváez muestra solo un interés transitorio que deja mal parado al radicalismo, un partido con basta tradición y con un sin fin de dirigentes con posibilidades de ocupar el lugar que hoy tiene como dueño el oportunismo del día.
El colorado se proclamó peronista, de hecho formo junto a Duhalde al Peronismo Federal, y hoy se alinea junto a Ricardito para arañar un voto más.
Otro caso que me hizo prestar atención fue el del PRO, un partido unipersonal, con un líder y otros que tocan bajito en la orquesta, decide poner como legislador al rabino Bergman. Dejando de lado a otros que acompañan desde un principio al partido de Mauricio Macri. Si bién los dirigentes del PRO, en mi opinión, son simples figuras que se mueven por interés y gracias a acciones de marketing. No puedo dejar de pensar en todos los que trabajaron a su manera junto al proyecto de Macri y hoy ven como una figura pseudo mediática cuenta con el lugar que seguramente ellos anhelaban.
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