 |
Salve, Ángel mío, sol de mi corazón.
Mi testigo en el cielo. Bendito seas.
Suaves alas que envuelven mi desamparo. Bendito seas.
Livianos pies caminando a mi lado Bendito seas.
Ángel mío, perfume de rosas y jazmines,
ampárame, ampárame, ampárame.
TU que me envuelves en un manto sagrado. Protégeme.
Manos sanadoras que curan mis tristezas. Alíviame.
Escudo impenetrable que me resguarda del Mal. Defiéndeme.
Bendito seas, sagrada compañía. Bendito seas.
Bendito seas por tu diaria protección. Bendito seas.
Ángel mío, por envolverme en luz día y noche. Bendito seas.
Por tus alas de miel. Gracias, gracias, gracias.
Guía de mis temblorosas decisiones. Gracias.
Médico de mi alma desamparada. Gracias.
Custodio de mis sueños y de mis esperanzas; Óyeme.
Compañero de mis risas y de mis alegrías Óyeme.
Condúceme.
Escucha mi humilde pedido. Por mí intercede.
Yo te siento, te inspiro. Te llamo. Ten necesito. Te extraño.
Te invoco desde el fondo de mi corazón para que te presentes ahora mismo a mi lado.
Ángel de la Guarda, dulce compañía, no me desampares,
de noche ni de día. Sin tí me perdería. amén. Así sea.
|