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Mas vale pensar siempre bien de las personas, porque para descubrir lo malo siempre hay tiempo. Uno debe tratar todos los días de descubrir el lado bello de las cosas y de la gente, haciendo un ejercicio de amor con la vida como una gimnasia para el alma.
Mira, grande será la satisfacción cuando te alegres de la bondad y la belleza, la virtud y la sinceridad, tanto que perdurará por toda tu vida en los pasos que des en esta tierra, porque reconoceras que la luz del espíritu existe y es la que alumbra el camino. Mientras que la envidia, el egoísmo, los celos, las dudas, la maldad y la soberbia son como células que se multiplican sin sentido y terminan por consumir a quien las generó hasta llegar al centro de su propio ego.
© Miguel Angel Arc
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