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Cerrando los ojos puedo verte
y en la ficticia oscuridad voy dibujando
(despacito, como queriendo la imagen atrapar)
tus grandes ojos verdes,
tu nariz aguileña,
tu boca de fuego…
subrayo mentalmente cada una de tus cejas con mi dedo
y navego de memoria en los surcos de tu cara,
recorro tus lunares y tus lunas,
(¡tus imperfecciones son perfectas!),
me detengo en tu bigote para sentirte respirar
cerca, muy cerca…
la tibieza de tu cuerpo invade el mío,
lo llena, lo inunda, lo estremece
beso el aire sin aliento
y en la húmeda oficina me despierto
triste y sola
abrazada a tu recuerdo.
Anónimo
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