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Cuando el alcalde asumió al frente del Ejecutivo porteño, en 2007, el distrito debía 1.800 millones de pesos, mientras que ahora debe unos 6.400 millones. Sólo en el último año la deuda se incrementó un 57 por ciento, a pesar de que aumentó el nivel de ingresos y se agudizó la presión fiscal sobre los contribuyentes. A este ritmo y teniendo en cuenta que en 2015 vencen 2.400 millones de pesos de capital, el panorama se vislumbra complicado para el próximo jefe de gobierno, que tendrá que administrar la ciudad con ese pasivo como herencia.
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