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Sí es que el sol no brilla iluminando tus pupilas, sí una lagrima rodó por tus mejillas dejando el sorbo amargo del dolor. Aunque tus pies estén cansados de tanto sufrimiento.
Nunca bajes tus brazos, transita este lecho con ilusión, con una semilla de fe sembrada en el corazón. No cierres tus parados dándote por vencido, todavía queda camino por recorrer, batallas por luchar y metas que aguardan la victoria que pronunciaras en tus labios sí nunca te rindes.
La vida no es derrota…
vosotros la convertimos en dificultades desinflando la esperanza ante cualquier eventualidad.
Gabriel Gustavo Cocconi
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