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Es el Payaso en esta vida,a quien Dios, destinó a sufrir;
pues tiene que hacer reír,aunque tenga su alma herida.
Y con su sonrisa fingida,tiene penas que ocultar
y si el Payaso pudiese hablar y contar sus amarguras;
hasta las almas mas duras,podrían con él llorar.
Al ver mi cara pintada,todos ríen con placer;
¡Sin llegar a comprender,que mi vida , es desgraciada!,
si lanzo una carcajada,todos creen que es de alegría
y no comprende su alma impía,que mientras más riendo estoy,
es un paso más que doy,en pos de la tumba fría.
Cuántos como el alma mía,cansados ya de llorar,
vendrán al circo a buscar,en el Payaso, su alegría;
¡No me pidáis que me ría,que de mi risa me espanto,
he reído tanto y tanto,que ya mi risa es dolor!,
porque este mundo traidor,me enseñó a reír con llanto.
Quizás cuando el Payaso muera,todos lo echen al olvido
y de aquel que se han reído,ni se acordarán siquiera;
cual música pasajera,que lentamente se va,
ni el recuerdo quedará;que contraste de la vida
y como de todos se olvidan,de mi también se olvidarán.
Cuando el circo se desliza,fingiendo aparente, calma;
¡Y mientras lloro con el alma!,viene a mí rostro la risa,
porque reír es divisa,
¡Sarcasmo estúpido inmundo!
y con mi dolor profundo,Voy siguiendo su destino;
porque ese a sido el camino,que Dios me trazó en el mundo.
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