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Te envío un abrazo ameno…
En el cual viajaran vuestras penas
Marchándose lejos donde nadie pueda hallarlas.
Te presto mi hombro…
Desahoga cada una de tus lágrimas, no las necesitas ya,
de nada sirven, solo cubren el alma de melancolía…
Te presto mi corazón…
Para que en el guardes tus sentimientos, no lo dañes,
es sensible y necesita de ti, como tu de el.
Te regalo una sonrisa
Para contagiarte de suave dicha; y juntos observemos como brota la felicidad
como dulce rocío en vuestras almas.
La distancia no borra una amistad
Los kilómetros no son distancia
Mi corazón se alegra de tenerte cerca
Nos une un mismo cielo.
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