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Que un bello despertar se arrope en tu piel, haciendo la felicidad de indumentaria cubriendo tu cuerpo de bienestar.
Tal vez el mundo quiera opacar el brillo de tus ojos. Quizás a muchos le moleste tu sonrisa, pero nadie podrá en este día quitarte la alegría del corazón.
Levanta tus brazos bien en alto, saca de tu interior todo aquello que te causa dolor, respira hondo la paz del amanecer, da gracias por este nuevo despertar, colmando tu alma de bienaventuranza.
Deja que fluya por tus venas el don de la esperanza, la sustancia de la fe, desayúnate con el néctar de la victoria. Pues en este día hallaras aquello que tanto aguardo tu corazón con ansias.
Prepárate para abrazar aquellos sueños que creías olvidados, porque hoy, serás muy feliz!!!
Gabriel Gustavo Cocconi
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