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Es verdad Iru, ¡¡No me acordaba de los churros!! Pobre Pepe, que modo mas ingrato de agradecerle su faena semanal. Bueno, no hay problema, como las hojuelas que me he comido eran muy pequeñajas pues ahora me meto entre pecho y espalda un par de churros y me quedo redonda.
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