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¡Pues ni hemos oido el teléfono Puche! Lo mismo se le ha olvidado encenderlo de nuevo al bajarse del avión. Las he dejado en el bungalow hace un ratillo sanas y salvas. Hemos pasado un día muy divertido a pesar que estaba muy nublado. Liza decía que la habíamos engañado y la habíamos llevado a Transilvania.
Un abrazo.
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