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Profundos arranques, de inercia absurda.
Donde el fuego, forma ríos y cascadas.
La oscuridad se torna roja,
A los mortales asusta,
Ruinas de mi corazón adentro, tumbas de elfos y hadas.
Alaridos sin luna, caudales de gritos.
Rosas negras marchitas, sobre tu piel lasciva y blanca.
Pezuñas, cachos y rabo.
Patrón y amo, de la pureza,
Cancerberos cuidando,
Perdurables en su existencia.
Las puertas de nuestra casa.
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