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Rafael Alberti como buen gaditano y amante del mar,supongo que gustara de sentarse a ver esos amaneceres interminables de su tacita de plata que es Cadiz,de sus preciosos atardeceres,sentado,como yo digo,en esa playa de la Victoria;se tuvo que ir de su tierra,pero en su corazon llevo esos aires de libertad,con sabor a mar.
Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera!
Siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera.
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