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Greenpeace se opone a esta caza de focas y considera que el Gobierno de Canadá está actuando al margen de la lógica. La continuación de la caza comercial no puede reconciliarse con la conservación de las poblaciones de focas de Groenlandia a largo plazo, cada vez más amenazadas por los impactos derivados del cambio climático en los hielos árticos. Hasta que no se conozcan de forma clara y contundente las incertidumbres que rodean a las poblaciones de focas y las presiones a las que se enfrentan, las únicas actuaciones sostenibles y científicamente justificables deben incluir la suspensión de la caza comercial de forma inmediata.
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