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Cuando el otoño muere dulcemente
el árbol del amor queda desnudo
el viento se llevó sus hojas secas
alfombrando los pies, sin hacer ruido.
Como un silencio infame, poco a poco
se presentó el invierno y llegó el frío
a medias entre hielos y nostalgias
el calor de un recuerdo se hace mío.
Cuando se oculta el sol de la esperanza
y la palabra muere en unos labios fríos
la noche más oscura se hace dueña
y faltan los abrazos… ese abrigo,
esa palabra dulce, esa esperanza…
la ternura de un beso… y un suspiro
que se eleva en el viento caprichoso
sin rumbo, sin timón y sin destino
y la distancia se hace infranqueable
irremediablemente cae la escarcha
que hiela un corazón, cierra caminos
y el cuerpo se estremece ahogadamente
mientras el alma llora el cruel destino
la amarga incertidumbre se hace cierta
y es que quizá se heló sin darme cuenta
el beso de tus labios con los míos.
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