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El hermano del farmacéutico era un hombre elegante.
Se inclinó y le preguntó a la niña:
“¿Qué clase de milagro necesita tu hermanito?”
“No lo se.”
Contestó Tess con los ojos a punto de explotar.
“Solo se que está bien enfermo y mi mami dice que necesita una operación.
Pero mi papá no puede pagarla, así que yo quiero usar mi dinero.”
“¿Cuánto dinero tienes?- le preguntó el hombre de Chicago
.”Un dólar con once centavos”-
contestó Tess en una voz que casi no se entendió.
“Es todo el dinero que tengo pero puedo conseguir más si lo necesita.
“”Pues que coincidencia.”
Dijo el hombre sonriendo.
“Un dólar con once centavos, es justo el precio de un milagro para hermanos menores
.”Tomó el dinero en una mano y con la otra cogió a la niña del brazo y le dijo:
“Llévame a tu casa.
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