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En ráfagas
de aire
ondean las hojas.
En
enana
inocencia
preñada de polen.
A la espera
turgente del alisio viento
que anegue y fecunde
el arrullo verde y de lluvia
su eterna danza.
Forjada ilusión en campanadas,
donde florece la sangre
que se desborda
vuelvo a sentir la génesis
de mis pliegues
y
los capullos que brotan
en nuevos
tulipanes.
María L.Heredia
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