|
El mendigo dijo entonces:
“Su majestad, creo que acá tengo otras cosas”, pero el rey le dijo:
“Solamente de lo que me has dado de corazón, te puedo yo dar”.
Es fácil en esta historia reconocer como el rey representa a Dios, y el mendigo a nosotros.
Notemos que el mendigo aún en su pobreza intenta socorrer al rey cuando éste se lo pide.
Ocasionalmente, Dios nos pide que le demos algo para así demostrarle cariñosamente que somos sus hijos y él es el Padre bueno.
Unas veces nos pide ser humildes, otras ser sinceros o no ser mentirosos.
Nos negamos a darle a Dios lo que nos pide, pues creemos que no recibiremos nada a cambio, sin pensar en que Dios devuelve el ciento por uno.
No sé qué te pida Dios en este momento.
No lo sé.
Solamente sé, que por lo que le des, te devolverá mucho más, y recuerda no darle solamente unos pocos granos, dale todo lo que tengas, pues sinceramente,
VALE LA PENA.
|