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“Amiga Pasajera: voy a contarle un cuento. Un hombre tenía una rosa; era una rosa que le había brotado del corazón. ¡Imagínese usted si la vería como un tesoro, si la cuidaría con afecto, si sería para él adorable la tierna y querida flor! ¡Prodigios de Dios! La rosa era también un pájaro; parlaba dulcemente, y, a veces, su perfume era tan inefable y cfoodor como si fuera la emanación mágica de una estrella que tuviera aroma.”
La resurección de la rosa. Ruben Dario
Un regalo bellísimo que inspira a renovar los sueños. Gracias, mi amiga “la Rosa”
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