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Evidentemente hay gente que no sentido del ridículo cuando desde la vulgaridad y la mediocridad se tienen ínfulas de intelectual y de institutriz de profanos ya que se nota rápido que una cosa son nuestras inquietudes y nuestra búsqueda individual de la verdad de las cosas y otra, muy torpe, ir de “listilla sabionda” sin primero tener conciencia de lo que se dice, porque se dice y si eso que se dice de verdad se dice con el corazón y no para quedar por encima con criterios manoseados, absurdos y engreídos ya que no dejan de ser solo tópicos, no realidades.
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