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Déjame decirte que eres única con tanta producción.
Déjame que te diga que tu pluma respira agilidad mental y por ello, vagas con rumbos y destinos predeterminados.
Te diré, que puedes perderte, en el bosque y allí, pensar en tus lectores; cincelando tus pensamientos y plasmándolos en tus poesías o narrativas, con o sin temores.
Déjame decirte que juegues con guijarros, agua, sol y viento, y, suelta tus mariposas al éter, vibrando por ello.
Desenrédate del zarzal, no te lastimes; no te quemes al sol, cuida los detalles; no te hieles de frío y tu mente, por ello, no se aje.
Contempla las nubes como cirros, estratos o limbos, fijas o mecidas por el viento. Vuela y vuela al infinito, no te pierdas, vuelve, vuelve con nosotros y sigue escribiendo.
Déjame, déjame leerte y gozar en mi destierro.
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