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Como un avaro con su tesoro
iré guardando con locas ansias
todas las prendas de tu cariño
dentro de un cofre de oro y de nácar.
Pondré las flores que desprendieras
para mis manos de tu guirnalda,
y aquellos rizos que me ofreciste
¡divinos rizos que tanto tardan!
Pondré las cintas con que sujetas
tu airoso talle de sevillana;
pondré las cartas que tu me escribas
llenas de dulces, tiernas palabras……
Y horas enteras embelesado
sin que me sacie de contemplarlas,
iré cubriendo con dulces besos
esas reliquias tan adoradas.
Pero las prendas de amor eterno:
tus juramentos y tus miradas,
para que vayan siempre conmigo
¡ésas las llevo dentro del alma!
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