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Llegan los familiares de una señora para conocer a su bebé recién nacido.
Pasa el rato y la mamá habla y habla, pero no les muestra al niño.
— ¿Cuándo vamos a ver al bebé? -preguntan, impacientes, los familiares.
— Cuando llore –fue la respuesta.
—¡¡¡Cómo que cuando llore!!! ¿Por qué tenemos que esperar a que llore?
— Porque no me acuerdo de dónde lo he puesto.
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