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El viento despierta
los árboles dormidos
y mece mis sueños
mientras el letargo
de las calles se disuelve
en el café removido.
La tarde se engrisece
y unas gotas de lluvia
salpican la tristeza
de la hora. El ventilador
se vuelve innecesario
y el calendario se encamina
hacia un próximo Otoño.
El viento despierta
mis ideas dormidas
y mece el sueño de los árboles
mientras el letargo del verano
se suicida en el café
de sabor distinto, apetecible.
El gris de la tarde
mojado por las gotas de lluvia
entristece mi alma sonámbula.
El ventilador se ha muerto
hasta el próximo Verano.
Barataria.
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