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Ya en la mano que cierra las ventanas en la madrugada, ya en la primera piedra de todas las religiones, ya en los ojos cerrados, ya en las manos abiertas, ya en las pistolas cargadas, ya en los labios encontrados por un beso… el miedo vive entre nosotros.
El miedo no es sino el temblor de la rosa de fuego que arde en el interior de todos los hombres.
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