 |
Que apareciera con vida Alfonso Severo es nuestro primer renglón de alivio.
Preguntarnos si el hecho tuvo que ver o no con el amotinamiento de prefectos y gendarmes, es la segunda cuestión.
Alguien está provocando turbulencias en pleno vuelo de la democracia; es otra reflexión para estos días.
Algunos opositores salieron disparados en busca de micrófonos, como si hubiesen recibidos una orden de Clarín: dejar solo al gobierno ante la estocada.
Los mismos que habían estampado su firma republicana en Diputados, acudieron en tropel horas después a TN para enmendar el “error” cometido.
El libreto es el mismo. Parecen de un mismo partido. Y quizá lo sean.
|