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Al despertarme de mi letargo indolente, es cuando más me doy cuenta del tiempo transcurrido…
Ese tiempo mio que ya no volverá jamás…..
Cada vez siento, una mayor percepción sobre esta cruenta realidad de mi destino….
Es entonces, cuando aflora en mi, mi mayor temor….
El temor en grado superlativo, a ese futuro mio tan sumamente incierto como real, en el que pereceré sin remisión ….
Que cruenta realidad es ésta en la que a medida que se hace más longevo mi tiempo, más temor me inspira llegar a mi final.
El Albatros.
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