 |
NANA AL NIÑO POR NACER
Nana y nanita nana chiquitito,
al soñarte parecen tus pucheros
un trino de gorriones y jilgueros
cantándome al oído en lo bajito.
Te tienen en el cielo por bendito,
por eso estás aún bajo sus fueros;
de blancas palomitas los luceros
se llenan, si te asomas, mi angelito.
Una nana con mi alma yo te canto
(con mis labios, sin ti, no puedo hacerlo);
y te pienso, pues dicen que pensando,
una cuerda de amor se va trenzando
y yo escalo por ella sin saberlo
al cielo de tu Olimpo mientras tanto.
José Manuel Sáiz
|