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Mas la edad…, ah, esos números extraños
que repiten a ritmo inoportuno
cómo debes de ser…¿Acaso alguno
los libros juzgará por sus tamaños?
Aunque el cuerpo envejezca, el alma siente,
y la piel no se embota si la mente
se mantiene febril, voluptuosa.
Francisco Alvarez Hidalgo
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