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Pilato le dijo: Con que, ¿tú eres rey?
Jesús le contestó: Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.
Pilato le dijo: Y, ¿qué es la verdad?
Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo: Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?
Volvieron a gritar: A ése no, a Barrabás.
El tal Barrabás era un bandido.
Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían: ¡¡¡ Salve, rey de los judíos !!!
Y le daban bofetadas.
Pilato salió otra vez afuera y les dijo: Mirad, os lo saco afuera, para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa.
Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo: Aquí lo tenéis.
Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: ¡¡¡ Crucifícalo, crucifícalo !!!
Pilato les dijo: Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él.
Los judíos le contestaron: Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios.
SIGUE… al ( 5 )
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