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Dos veces en mi vida he tenido que encontrarme en la penosa situación de acompañar a unos padres a la muerte de un hijo.
No hay nada más terrible para unos padres y una se siente impotente de articular palabras de consuelo que por otro lado son completamente inútiles porque no existe consuelo para ellos.
Cada día nos enteramos de las estadísticas de accidentes de tráfico y ya nos hemos recubierto de una especie de caparazón para evitar que nos afecte demasiado, pero cuando conoces al chico y le has visto tan feliz el día anterior y en un fatídico instante su vida queda segada, eso duele, afecta y te llega al alma.
Sabemos que son cosas que pasan por desgracia muy a menudo pero cuestan mucho de aceptar y no dejas de pensar la injusticia que supone una muerte así, tan violenta y prematura.
Lo siento amigos, hoy estoy tocada! La vida tal cual!!
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