|
Hora de paz, callada y absorbente,
sin pena ni dolor ni hora temida,
es la hora feliz del gran `presente
¡Yo la llamo la Gran Desconocida´-.
Saciada toda sed en clara fuente
de la exacta belleza de la vida.
Lenos de ciencia y de saber la mente.
¿acaso fué por alguien conseguida?
¿Quizá estará en la soledad lograda
o acaso en una dulce melodía
o en el brillo de amor de una mirada.
o en una isla desierta a mediodía?.
-Yo la quiero encontrar con la admirada
ilusión de llamarla una vez ¡mía!
|