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Señor, te pido en esta Navidad:
Que el dolor no me quite la Fe.
Que la vida no se lleve mi alegría.
Que el trabajo no sea para la ambición.
Te pido que mis sentimientos sean humanos,
mis acciones limpias y mis reacciones por amor.
Que mis pasos no se contaminen,
mis argumentos no se confundan y
mis regalos se materialicen.
Que no entre la indiferencia a mis soledades.
Que no entre el miedo en mis avances.
Que no entre la presunción en mi sencillez.
Que no entre el rencor en mi corazón.
Que no entre el frio en mi conciencia.
Que no entre la nostalgia en mi pasado.
Que no entre el vacio en mi presente.
Que no entre la impotencia en mi futuro.
Que mis puertas no se cierren al amor.
Que no se cierren mis oidos a tu voz.
Que pase tu luz por mis rendijas insensibles.
Que el Nacimiento no sea para decorar,
sino para verte nacer.
Que no sea un pretexto para la diversión,
sino una motivación nueva ante el milagro.
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