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Recuerdos.
Son recuerdos dolorosos
de cercanas lejanías
de penas y de alegrías
que al final se hacen preciosos.
Son recuerdos persistentes
de nostalgias ya vividas
olvidadas, concluídas
pero que siguen presentes.
Son obstinadas presencias
que llegan sin complacencia
siguen vivas en tu mente.
Son caricias en la niebla
de manos inexistentes
que se extienden en la nada
pero que sin duda sientes.
Son látigos que fustigan
bálsamos de mil heridas
o sonrisas complacientes.
Son ya recuerdos dormidos
de momentos ya vividos
muy dulces o muy hirientes.
Y resbala agua salada
en ese mar tan movido
bien guardada en la mirada
la lágrima impertinente
que se rebela inclemente
con ese recuerdo hiriente
que debiera estar dormido
pero que está muy presente.
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