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Comprendio que para ser feliz se necesita
amar; aceptar la vida como viene; disfrutar
de lo pequeño y de lo grande; conocerse a
si mismo y aceptarse asi como se es;
sentirse querido y valorado, pero tambien
querer y valorar; tener razones para vivir
y esperar y tambien razones para morir
y descansar.
Entendio que la felicidad brota en el corazon,
con el rocio del cariño, la ternura
y la comprension.
Que son instantes y momentos de plenitud
y bienestar; que esta unida y ligada a la
forma de ver a la gente y de relacionarse
con ella; que siempre esta de salida y que
para tenerla hay que gozar de paz interior.
Finalmente descubrió que cada edad tiene su
propia medida de felicidad y que solo Dios es
la fuente suprema de la alegria, por ser el:
amor, bondad, reconciliacion, perdon
y entrega total.
La felicidad es como una mariposa que,
cuando se le persigue,
siempre esta fuera de nuestro alcance:
pero que, si te sientas
silenciosamente, puede posarse en ti.
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