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Bueno, he tenido algunos perros amigos, no muchos, pues los pequeños ladran mucho y los grandes me dan miedo.
Encontré este poema gatuno escrito hace más de veinte años y quiero dejarlo aquí dedicado a todas mis amigas y amigos del Traspaso.
Gatos.
A la gatita del tejado vecino
Mi corazón felino se estremece
escuchando sutiles ronroneos
y pareciera que en la lejanía
un cántico desgrana sus arpegios
en dulces maullidos.
Es una dama-gata encantadora
que en el tejado vecino se solaza
en incitarme con suaves arrumacos.
Este maltrecho corazón se encanta
repiqueteando el latir como la lluvia
y brinco hacia el tejado
en donde la muy coqueta se relame.
¡Oh! Mi atigrado pelaje se suaviza,
peino mis canas y brillan mis pupilas,
unos pasos de danza
dibujo en la techumbre
y a la bella me arrimo enamorado
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