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Soñemos, soñemos…, que me lea quien tenga un espíritu abierto, sea tolerante, y entienda la vida como entusiasmo, como alegría – no olvides: “por el dolor a la alegría”-, como ensoñación, como compromiso, como solidaridad, como luz, como espejo, como cielo, como faro, como sal de la tierra, como estrella perenne.
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