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-¿Las experiencias más transformadoras las ha vivido en casa o en el aula?
-En casa. Cuando en un enfado con tu hijo, con tu pareja o con tus padres aparece tu propio dolor, tu autoestima dañada, tus expectativas no cubiertas, tu rabia… entonces tu reacción no responde a aquella situación, sino a tu propia mochila vital. El objetivo de la vida -y esto es algo muy íntimo- es tomar consciencia de nuestras mochilas para aligerar su peso; solo entonces recuperaremos la sensación de un niño que está fresco. Mi hija de 2 años es el ejemplo de la alegría profunda del ser. Mi único deber como padre y educador es proteger esta alegría de vivir de los niños.
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