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Vivimos un momento fundamental en la historia Argentina. Posiblemente, el gobierno de Cristina sea el primer gobierno que pueda, a través de la institucionalidad y el sistema democrático, poder implementar una ley antimonopólica, y en especial, en un lugar fundamental en la era posmoderna: los medios de comunicación.
Pero todo este aluvión reformista no tiene la paz que gozan los supuestos consensos. El cambio lleva reacción, no solo de los sectores económicos afectados, sino de personalidades que en el “mientras tanto” dispone de un pequeño monopolio básico de sí, frente aquellos que no tienen nada. Ante el cambio, aquel que siente privilegios, supone que los perderá. Ahí está la disputa, la kulturkampf de nuestra época. ¿la implementación de la ley de medios puede generar consenso?
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