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Sin yo quererlo te presentas silenciosa
te apoderas de mi cuerpo y de mi mente
me conduces a la cama ya sin fuerzas
con la piel enfebrecida y sudorosa
sin piedad te apoderas de mi voluntad
y no puedo más que ceder a tu mandato
aguantando como puedo tu presencia molesta
En mis oídos escucho unos ruidos extraños
que confunden mi pensamiento y me aturullan
pierdo las fierzas y las ganas de todo
mientras mi cama parece llamarme con insistencia
para descansar algo mi cuerpo dolorido
maldita gripe que cada año me visitas
podías alguna vez olvidarte de mi…
Hoy podía estar haciendo tantas cosas…
y aquí estoy como pez fuera del agua
rodeada de pañuelos y termómetros
de pastillas, mejunges y estornudos…
Pero te venceré virus absurdo
pero tú seguirás tu camino imparable de molestias
en otros cuerpos que invadirás impía.
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