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La luz ya está llegando a mi desierto
solo un poco de sombra junto al puente,
bajo el arco prendida está la fuente,
donde apago la sed de nada cierto.
Pasado ya el camino todo ha muerto,
el árido sendero como un diente
clavado en el destino de su frente,
como en un unicornio frío y yerto
Es el propio dolor de la caída,
desde el dorado sol al triste suelo
donde queda la nave combatida.
Sin navegar al rumbo de ese cielo
donde puede valer algo una vida
que aquí es futilidad sin un consuelo.-
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