Este camino que dejo atrás es largo
pero me quiero ligero de su bagaje,
que de nada me sirven tantos azares,
ni los viejos caminos, ni el azul del mar,
si dentro de ellos no siento como late y late,
el frágil arte de la ternura…
De tu amor lo espero todo y tanto
que de él hago un canto para mi atardecer,
amo el ansia de tus ojos,
el impúdico arco de tu cuerpo desnudo,
pero amor, te amo aún mas y siempre, mas y siempre,
sabiéndome esclavo de la ternura…
Del dulce latir de la ternura
que espera…
la ternura
que exalta…
la ternura
que nos cura cuando da miedo la soledad.
El mundo que vivo a menudo no lo siento mío
y se los “porqués” de una revuelta,
miseria y guerra, hambre y muerte,
fascismo y odio, rabia y miedo,
rechazo un mundo que llora estas penas, tanta pena,
pero todo de golpe… viene… la ternura.