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Ángela, no creas que no escribo porque no quiero. Es que no puedo. en el último escrito que puse, me caí del sillón del ordenador, y hasta hace dos día no he podido levantarme de la cama. Se me ha aplastado otra vértebra y estoy fatal. Hoy, con miles esfuerzos me ha podido levantar Luisita y, como sentado no me duele tanto, me he puesto a escribir, pero con muchos trabajos.
Te diré que asimismo dijo el Gerra de Juan: “El que quiera verlo que aligere;” pues creía que lo iba a matar un toro.
Como sé que te justan los epigramas te mando éste:
Antonio y su novia Inés,
que no se hablaban un mes,
si no diez años y un día,
fueron a ver una corría,
invitada ella por él.
La faena de su torero
Antonio daba por fijo;
mas, como el tiempo corría
y la corría no empezaba,
ella así le declaraba:
“Esa faena que tú sigues esperando…
o faena parecía,¿me la harás tú
a mi algún día?
Anronio, decídete, vida mía,
que llevo un decenio
aguantando!!
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